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  La Situación de la Salud Mental en Colombia

Informe presentado a la Sociedad Internacional de Salud y Derechos Humanos
Gloria Amparo Camilo
Corporación Avre, Colombia

Para brindar un informe sobre este aspecto, se plantea una descripción del contexto sociopolítico del país y las consecuencias en la sociedad en general para plantear luego el impacto en la salud mental de los y las colombianas.

El Contexto sociopolítico del País

Las situaciones que a continuación describimos son las que consideramos han marcado especialmente la situación de Colombia con respecto a la agudización de la violencia política en el último año:

  1. La voladura de las Torres Gemelas en E.U el 11 de septiembre de 2001. Que legitima de manera mas clara la intervención de Estados Unidos en asuntos internos del país bajo la justificación de que Colombia debe implementar políticas para enfrentar el terrorismo. Esto sustenta las acciones que el gobierno realiza para atacar a los grupos guerrilleros, con los cuales establecía diálogos para concertar la paz y que de alguna manera deterioraron los diálogos e incidieron en la ruptura de estos con las FARC.
  2. La implementación de la ley 684 de 2001-Ley de Seguridad y Defensa Ciudadana y de nuevas medidas restrictivas de los derechos fundamentales individuales y colectivos como un posible 'Estatuto Antiterrorista' que seguramente tomarán los gobiernos actual y próximo. Después de la ruptura de diálogos el gobierno emitió un decreto en el cual nombro a un militar para el montaje de Teatros de Operaciones en departamentos del centro y sur del país, Cundinamarca, Tolima, Caqueta y Guaviare1.
  3. La ruptura de diálogos del gobierno del presidente Pastrana con las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) el pasado 20 de febrero de 2002. Imponiéndose, por lo menos a mediano plazo, el escenario de escalamiento del conflicto armado interno en un contexto de aguda degradación de las condiciones socioeconómicas de la mayoría de la población colombiana y de acciones terroristas a nivel urbano y a la sofisticación y "legitimación" de los métodos de la guerra sucia.
  4. El año 2002 de elecciones a la Cámara de Representantes y el Senado en el mes de Marzo y Presidenciales en el mes de mayo. En donde el tema de la guerra y la paz se convierten para muchos en plataforma política. El candidato que más opciones tiene para llegar a la presidencia es el señor Álvaro Uribe reconocido político quien durante su gobierno en el departamento de Antioquia promovió la creación de las Convivir que consistían en armar a la población civil para que se defendiera de los ataques de la guerrilla2. Apoyado por medios de comunicación y con la adhesión de varios nuevos senadores elegidos el pasado 10 de marzo, de los partidos liberal y conservador, se presenta como la opción mas fuerte para la presidencia. Después de la ruptura de diálogos, este Candidato propone que un millón de colombianos se armen para defender la seguridad nacional. El dilema entre una paz imperfecta y una guerra perfecta sigue siendo entonces el tema de los y las candidatas.
  5. El manejo parcializado y la poca capacidad de los medios de comunicación para hacer un periodismo investigativo y analítico que informe de manera amplia la situación del país. Las tendencias en el manejo de la información se centran entre quienes presentan la agudización de la guerra a partir de la ruptura de los diálogos, mostrando como única responsables de ello a la guerrilla y presentando como un fracaso rotundo el proceso de negociación de estos tres años, sin reconocer los aprendizajes para procesos a futuro. O, reducir el análisis del conflicto a los secuestros y los atentados contra las torres de energía y las hidroeléctricas por parte de la guerrilla, con mínima mención de las masacres de los paramilitares. Dejando de lado análisis más profundos que permitieran hacer una reflexión amplia sobre el conflicto como los horrendos crímenes de las autodefensas, las consecuencias de la implementación de la Ley 684 y las situaciones estructurales como el incremento en las desigualdades sociales, entre ricos y pobres, las crisis en el sector salud y educación, la débil inversión social que explica también los altos niveles de desempleo y altos niveles de violencia social.

Consecuencias de esta Situación

Se prevé un incremento de los movimientos masivos de población (desplazamiento forzado) y una actuación más abierta de los grupos paramilitares a nivel urbano incluso en escenarios político-institucionales, así como el aislamiento de comunidades en alto riesgo cercadas por las operaciones militares. Aumentando los riesgos para las entidades acompañantes y sus integrantes y las dificultades para la movilización a las regiones y dentro de las regiones.

Se está endureciendo la presión sobre la población civil y sus organizaciones por parte de todos los actores involucrados en el conflicto buscando el afianzamiento de sus posiciones en diferentes lugares y escenarios del territorio nacional. Las opciones organizadas de resistencia a la guerra y el desplazamiento, de autonomía civil con participación ciudadana y de denuncia para la protección de los derechos están siendo estigmatizadas y perseguidas.

Las presiones a la población civil para que voten por un candidato especifico no se hacen esperar, sobre todo en regiones que ya están controladas por ellos (El departamento de Córdoba, la ciudad de Barrancabermeja y Medellín por el paramilitarismo, entre otras). En las regiones donde se ha agudizado el conflicto armado es de esperarse un silenciamiento por la presencia y enfrentamiento entre los actores armados y presiones para que los habitantes formen parte de sus filas.

Con la implementación de la Ley 684 se han denunciado allanamientos por autoridades militares en seis ciudades e incremento de hostigamientos y persecuciones a líderes sociales como el hostigamiento de que fue objeto la Asamblea Nacional de la CUT (Central Unitaria de Trabajadores, que congrega a todos los sindicatos del país), en el pasado mes de febrero.

Se ha agudizado significativamente la crisis humanitaria del país así como la situación de los defensores y defensoras de derechos humanos, amenazando mucho más sus garantías y espacios de actuación. Ello favorecerá el incremento de la impunidad y las pocas posibilidades de denunciar, deteriorando gravemente el Estado de Derecho.

La prioridad de las organizaciones nacionales e internacionales podría ser un llamado a exigir el restablecimiento de los diálogos con las FARC, sin embargo hasta el momento no ha habido capacidad de reacción frente a ello.

Si bien hay una gran presencia de organizaciones internacionales, atentas a brindar atención humanitaria, garantizar el respeto a los derechos humanos y el cumplimiento del derecho internacional humanitario en las regiones, es muy complicado pensar en lograr mayores niveles de coordinación que pudieran garantizar respuestas más efectivas impidiendo además el riesgo de fragmentar las regiones por intervenciones dispersas.

Algunas de ellas operan bajo una declaración de alerta general, algunas refuerzan su presencia en las regiones de mayor conflicto, otras retiran a sus equipos por preocupación frente a las condiciones de seguridad.

Impacto en la Salud Mental de los y las Colombianas

En la sociedad en general: se percibe un clima de tensión, miedo, desconcierto, desconfianza y escepticismo. Aunado a un estado de zozobra e incertidumbre. Frente a la crítica situación social y política se percibe un país fragmentado. Fragmentación que puede conducir a distintos niveles de polarización: al vincularse, por sus simpatías o bajo presión, con uno u otro actor; entre quienes creen que la guerra es la solución y quienes cifran sus esperanzas y convicciones, todavía, en la necesidad de un proceso de dialogo negociado; o entre quienes consideran que es mejor callar, y proteger la vida y quienes consideran que hay que denunciar.

En las regiones donde se concentra el conflicto armado: muchas regiones están siendo marginadas, silenciadas y sometidas a desafueros por parte de los actores armados (guerrillas, paramilitares y fuerza publica, estos dos últimos con alianzas demostradas en muchos casos de violación a los derechos humanos y todas con graves infracciones al derecho internacional humanitario) por las dinámicas del conflicto. Y cuyo impacto puede hacer prever las pocas posibilidades de denunciar, y entablar procesos de reparación, con un deterioro en su salud mental.

En estas condiciones ya se reconocen muchos casos de sufrimiento y malestar emocional con incremento de enfermedades somáticas, como lo confirma una investigación realizada por la Corporación Avre sobre evaluación del impacto psicosocial a víctimas del desplazamiento. "Requiere aquí una mención, la importante presencia de expresiones sintomáticas de tipo psicótico, las que si bien no señalan un diagnostico de este síndrome, si apuntan a elevar el riesgo de estos grupos para que puedan presentar este tipo de episodios. Una misma mención se hace respecto a aquellas de tipo estrés postraumático. En este sentido, estos hallazgos permiten reafirmar la importancia que tienen los eventos negativos así como la perdida de apoyos y referentes sociales para el riesgo de aparición de patologías mentales, ya indicado en trabajos como los de Villaverde3, Goenjian4 y Bravo5.

En los grupos las quejas y molestias de tipo somático son un común denominador en todo los grupos entrevistados, los dolores generalizados en todo el cuerpo, cefaleas, sensación de cansancio, numerosos problemas gastrointestinales y de la piel, aparecen mas frecuentes, y debido a su vaguedad a veces son subestimados en los servicios de salud ocasionando una nueva fuente de confusión lo que hace mas probable que adquieran un carácter crónico. La mayor parte de estos son, como se indicó, expresión de la tensión, estrés, estados emocionales de tristeza, que se conoce, originan numerosos cambios en la salud de las personas incrementando el riesgo de adquisición de enfermedades6.

En las organizaciones de derecho humanos, organizaciones sociales y de proyectos de desarrollo se observan altos niveles de estrés que en algunos casos conducen a agotamiento emocional, ante los hostigamientos directos o indirectos, la sensación de desbordamiento y los sentimientos de frustración a raíz del impacto que tiene el conflicto y la crisis social en el debilitamiento de procesos que permitirían reconstruir tejido social. Lo que provoca además un debilitamiento al interior de las organizaciones, por efectos de las presiones de las regiones para recibir mayor acompañamiento, y la incapacidad real de poder hacerlo, ya sea por limites institucionales o por condiciones de seguridad, que las obligan a bajar el perfil.

Otro aspecto a destacar es el daño psicológico y moral ocasionado a organizaciones de derechos humanos que están conformadas por víctimas como es el caso de Asfaddes (Asociación de familiares de detenidos desaparecidos), en quienes nuevos hechos violentos como amenazas, hostigamientos atentados contra sus sedes e incluso desaparición de sus miembros ha generado un grave impacto en su salud mental y en la organización (obligada a cerrar varias de sus Seccionales). Esto se puede constatar con la evaluación sobre el impacto psiquiátrico y psicosocial realizado por un equipo de la Corporación Avre a esta organización y en cuyo informe se menciona: En las personas evaluadas para el presente informe, se observaron múltiples efectos individuales de las amenazas, hostigamiento y otros hechos violentos que han sufrido, de los cuales destacaremos los daños resultantes más significativos.

Daños en la salud.
Estos se presentan en varias personas, tanto en la forma de síntomas somáticos de origen psicológico (trastornos psicosomáticos), como en la forma de trastornos mentales, o ambos.

  • Síntomas de tipo psicosomático.
  • Trastornos emocionales. Se observaron en todas las personas evaluadas, con predominio de insomnio, ansiedad, depresión, hipervigilancia, pesadillas, pensamientos y recuerdos intrusivos y evitación fóbica.
  • Sufrimiento emocional. Se observaron manifestaciones de sufrimiento emocional en todas las personas evaluadas. Los sentimientos causantes de malestar más comunes fueron temor, desconfianza, incertidumbre, pesimismo, preocupación, tristeza.

También es común la presencia de fantasías persistentes acerca de lo que puede pasar, en términos de daños o violencia (tortura, asesinato, desaparición forzada). En las personas que como respuesta a las amenazas, hostigamiento y otros hechos optaron por alejarse de la actividad de Asfaddes para aminorar el riesgo, se observaron sentimientos de frustración por renunciar a dicha actividad y sentimientos de culpa por sentir que descuidaban la búsqueda de explicación y aclaración sobre lo sucedido con su familiar desaparecido En todos los casos, las situaciones de amenazas, hostigamiento y otros hechos, particularmente aquellos más graves como la desaparición (Ángel Quintero y Claudia Monsalve en Medellín) o el asesinato (Elizabeth Cañas en Barrancabermeja) de miembros de Asfaddes, o el asesinato o desaparición de otros familiares, desencadenaron en las personas evaluadas para el presente informe la reactivación de sentimientos de sufrimiento emocional generados por el hecho inicial que motivó su asociación a Asfaddes, consistentes en un duelo complicado, de muy difícil o imposible elaboración.

Si se tiene en cuenta, además, que la pertenencia a Asfaddes ha representado para estas personas el principal medio para manejar esa situación dolorosa, para superar el estigma y confusión que implica y para buscar el esclarecimiento de lo sucedido y la eventual sanción a los culpables y superación de la impunidad, el sentirse en riesgo por hacer parte de esta organización, o el tener que renunciar a ella constituye una grave frustración y la pérdida de la única opción de atenuar el dolor derivado de la desaparición del familiar. Este es un efecto grave y muy dañino psicológicamente de tales hechos de amenazas, hostigamiento, y otros, por cuanto implica reabrir una herida grave y dolorosa, que no había cicatrizado7.

A esta organización y otras podría igualmente señalarse el impacto en su salud mental y en su vida interpersonal a raíz de las limitaciones sociales, recreativas y familiares a que se ven expuestos los defensores, defensoras y líderes sociales quienes al percibir en mayor riesgo su vida, por las pocas garantías para realizar su labor, se ven obligados a asumir distintas estrategias de protección (cambio de vivienda, protección de escoltas o de organismos internacionales, entre otras medidas) que elevan aún más los niveles de estrés.

Además del malestar emocional y los eminentes riegos de trastornos emocionales, hay que enfatizar en las precarias condiciones para que las y los colombianos puedan desarrollarse integralmente en condiciones de dignidad y bienestar integral.
Todo ello lleva a reflexionar a futuro inmediato, sobre las escasas posibilidades de que podamos participar positiva y creativamente en la superación de la situación que nos aqueja aportando a la construcción de escenarios de paz. Si se piensa por ejemplo en lo complejo que resulta para los ciudadanos y ciudadanas el construir un referente de Estado cuando se presenta con una imagen ambivalente, que en unos momentos se muestra como víctima, incapaz de contener esta crisis social y humanitaria, (¿a quien habría que defender?) y de otro lado un Estado que reprime toda posibilidad de denuncia y justicia o acepta y hasta favorece que otros repriman; ambas imágenes sustentadas por los altos niveles de impunidad.
Pero en ningún caso como un Estado con capacidad de proteger a los y las colombianas, un real Estado Social de Derecho. Lo que incide, por extensión, en una frágil construcción de referentes éticos, de justicia, equidad, resolución positiva de los conflictos y de derechos humanos entre los colombianos y colombianas. Ello mismo podría explicar en parte el que muchos ciudadanos y ciudadanas clamen por un futuro presidente que "discipline" y declare de una vez por todas la guerra, bajo la ilusión de superar el agotamiento y descreimiento en el que se encuentra el país, sin ser conscientes de lo injustificado de esta opción, y de las consecuencias nocivas de una guerra total.

Recomendaciones a la SISDH

Diseñar acciones de solidaridad y apoyo a la población colombiana y sectores sociales específicos perseguidos. Nos referimos especialmente al movimiento sindical, las organizaciones de derecho humanos.

Traducir al inglés el presente informe y colocarlo en la página web de la SISDH como medio de difusión y sensibilización.

Podríamos proponer un texto, tipo solicitud urgente, que los profesionales de la salud y otras disciplinas, podrían suscribir y enviar a diferentes autoridades y estamentos haciendo peticiones concretas frente a la solución.

Por otra parte consideramos que es urgente para la consolidación de la presencia de la SISDH el empleo del idioma español como la segunda lengua oficial de la SISDH y dotar de recursos para funcionamiento a el (la) consejer (a) a fin de que pueda sustentar un mejor plan de trabajo para la región.