Desde 1980, con la irrupción del grupo terrorista Sendero Luminoso y
la respuesta represiva del Estado, la sociedad peruana ha vivido un
doloroso proceso de violencia política. Perdieron la vida 9,384
personas, las cifras de desapariciones forzadas son alarmantes. En el
departamento de Ayacucho que significa en quechua "El rincón de los
muertos", hubo la mayor represión indiscriminada por parte del
Estado, llegando a la desaparición forzada de los detenidos, tras ser
torturados con el fin de extraerle información.
En el presente trabajo hemos abordado la problemática psicológica de
los familiares de detenidos - desaparecidos, y su pensamiento andino.
Trabajar con esta población sumaba la complicación del problema de la
lengua, ya que la mayoría es quechua hablante. La tradición, la
cultura, sus creencias y lo religioso podía dejar al terapeuta
absorto y confundido en los relatos.
Dentro del grupo, había niños, que decían "no tengo cabeza para los
estudios", solo pensaban en el papá que había desaparecido. Vemos de
este modo, que el trauma es transmitido a otras generaciones.
Posiblemente si estas no los sostuvieran, estarían faltando a un
mandato familiar, y ampliadamente a la comunidad de pertenencia.
Se abordaron los sueños, que producidos durante un encuentro grupal,
tienen por lo menos dos sentidos: de un lado permiten acceder a la
escena dramatizada visualmente, por lo tanto el sueño ayuda a ubicar
ciertos significados, profundizando su constelación inconsciente, y
por otro el sueño plantea un aspecto traumático e intenta a través
del soñar, poder elaborarlo.
Posición del desaparecido y sus implicancias grupales
Las sociedades humanas conforman sus universos semánticos en un campo
cultural, definido éste por contenidos permitidos, prescriptos y
admitidos como propios. Y otro de la naturaleza, definido por
contenidos rechazados, excluidos y no aceptados como propios. En este
caso, la condición de un desaparecido y la no aceptación por parte de
sus familiares de la condición de muerto, produce un agujero negro
entre lo normal y lo anormal, lo cuál se tiene que rellenar con
leyendas y posiblemente surja la calidad de héroe, como recurso para
disimular las contradicciones que despierta este episodio.
En la región de Ayacucho, prevalece el pensamiento mítico y creen en
el espíritu que vive en la montaña que es conocido como Wamani y
representa el espíritu de la comunidad. Es necesario incluir en el
trabajo en las comunidades, el pensamiento andino, ya que cuando
hablan de algo o de alguien nos están contando al mismo tiempo de sí
mismos, de su relación con la naturaleza y de su inserción social.