El trabajo en áreas en las que se brinda ayuda o que implica una
cercana relación personal o una responsabilidad relacionada con la
posibilidad de muerte o de maltrato físico, conlleva, para quienes lo
realizan, un nivel de estrés alto y sostenido. En Colombia se vienen
dando prácticas selectivas de persecución de lideres de movimientos
sociales sindicales y de defensa de derechos humanos. Sólo en el 2000
la Central Unitaria de Trabajadores reportó 79 asesinatos de
activistas sindicales. Varias organizaciones han cerrado temporal o
definitivamente, ó sus miembros han tenido que desplazarse dentro o
fuera del país. Estas condiciones pueden agotar los mecanismos de
adaptación de estas personas generándoles malestar emocional y
eventualmente trastornos del comportamiento con efectos en el
ambiente familiar, laboral y social.
Se pretende mostrar los resultados en el área de factores de riesgo y
protección del agotamiento emocional; a partir del acompañamiento a
integrantes y trabajadores de organizaciones sociales y de derechos
humanos con las que la Corporación Avre desarrolla procesos
orientados a implementar estrategias de contención para prevenir el
impacto en sus integrantes y el deterioro o desintegración de las
organizaciones.
Se hace un análisis cualitativo con un enfoque psicosocial a la
información obtenida en los talleres de prevención de agotamiento
emocional, a los informes de seguimiento a éstos y a las entrevistas
con algunos participantes.
Algunos factores de riesgo son el aislamiento familiar y social de la
persona que realiza esta labor; el percibirse cada vez mas vulnerable
ante los riesgos; la sensación de desbordamiento ante la grave crisis
del país. Como factores protectores se identifican las relaciones de
solidaridad entre las organizaciones y el compromiso y convicción de
estas personas. Hay factores protectores que podrían también ser de
riesgo: la situación de personas que asumen la defensa de derechos
humanos luego de haber sido víctimas de hechos violentos y el
establecer relaciones interpersonales exclusivas al ámbito laboral,
en el que se concentra también lo afectivo.
El que el Estado reconozca esta labor como legítima, incidirá en un
mayor respeto por parte de los actores y de la sociedad,
facilitándole a quien la realiza un mayor nivel de integración
social. Es importante para los defensores fortalecer espacios
afectivos familiares y fraternales, complementarios a los que se
crean en el medio de derechos humanos. Las organizaciones tienen
capacidades para crear o apropiar medidas de protección de desgaste
basadas en la convicción de que su labor es necesaria en estos
momentos.