La Mesa de Trabajo en Salud Mental con Población Afectada por la
Violencia Política (MSM) está formada por ONGs y profesionales que
buscan mejorar las intervenciones con la población y elaborar
lineamientos de política en salud mental.
A partir de la experiencia de la MSM, en este artículo queremos
transmitir los elementos más importantes que facilitaron el trabajo
de concertación para elaborar el anteproyecto de ley sobre "Atención
Integral en Salud Mental para población afectada por la violencia
política". La metodología seguida intenta superar el aislamiento y
centralismo que ha dejado la época de violencia, así como las
características de la dictadura encubierta del gobierno de Fujimori.
Apela al aporte de las instituciones y a crear una red de trabajo que
incluye a organismos públicos, ONGs., así como a las organizaciones
de base de la misma población afectada.
El modelo desarrollado por la MSM incluyó el diseño e implementación
de un proyecto para realizar una convocatoria amplia a nivel nacional
para debatir sobre el tema de la salud mental y violencia política y
llegar a consensos tanto respecto a la problemática como a las
propuestas. Implicó el trabajo conjunto de las instituciones de la
MSM para reflexionar sobre los efectos de mediano y largo plazo de la
violencia política; plantear una metodología participativa para
recoger los insumos; implementar talleres regionales y una campaña de
opinión pública. A partir de los talleres se avanzó en un documento
base que dio lugar al anteproyecto de ley. Asimismo, se recogió la
necesidad de los equipos de provincias de formar mesas regionales
para continuar el trabajo en red y dar seguimiento al documento.
El anteproyecto de ley consta de cuatro acápites: a) memoria
histórica (implica recoger lo sucedido, tomando en cuenta el
componente psicológico, así como la sensibilización a la opinión
pública); b) justicia y reparación (plantea un cuerpo normativo que
garantice la protección y reparación económica y social de la
población civil afectada); c) condiciones de vida (propone
implementar políticas especiales para mejorar la calidad de vida de
la población afectada); y d) prevención y atención en salud mental (a
través de programas concertados entre las organizaciones sociales
para reconstruir el tejido social, contribuir a la recuperación
frente a los traumas y prevenir además nuevas acciones de violencia).
Finalmente en el artículo se plantean las perspectivas de trabajo de
la MSM en una coyuntura política más favorable a su labor.